Salvador Medina Barahona

Adiós a las armas

In Sin categoría on octubre 24, 2012 at 22:52

No suelo explicar mis poemas, como bien lo aconsejan muchos; pero hoy me paso por los talones el consejo y diré de dónde sale éste, de qué rincón de mi amargura y mi cabreo: No tengo memoria, en mis 38 años de vida, de que haya habido un gobierno civil más infame que el actual. Lo más triste: hemos vuelto a los oscuros días de los uniformados de quinta que violentaban a sus hermanos; con el agravante de que ahora lo hacen bajo los mandatos o la aquiescencia (¿cuál de ambas peor?) de un presidente también de quinta, que ha olvidado lo que ser civil significa y ha permitido que retorne a nuestro suelo el imperio de los bárbaros. Ayer noche vi lo inadmisible por un canal de horrorvisión: un policía empuñaba un arma en contra de protestantes amotinados ante la inminente venta de las tierras de Zona Libre, que de libre vemos que no tiene nada. Ya no pude más. Con lo de Bocas del Toro se habían pasado, por calles; pero al menos ejercían la hipocresía de que no se habían utilizado armas de fuego, más allá de los nada inofensivos perdigones que dejaron un saldo de 12 ciegos y no sé cuántos más heridos, y los gases lacrimógenos que hicieron llorar hasta a los tapires. Ahora no solo se pasan por calles de calles, sino que exhiben el cinismo de mostrar armas más que diálogo, brutalidad más que razones de servir de garantes de una paz que no nos llega, justo por ellos y sus jefes gorilones y “civiles”. Súmese a esto la muerte de un niño inocente, y dije NO, a la mierda, tengo que cargármelos en un poema; no pueden quedar impunes sus desmanes: Esta es mi humilde y soberbia forma de protestar. No hay nada que los justifique, tengan la razón o no los que se amotinan. Y ante lo injustificable, el hierro acérrimo de mis palabras. No jueguen con la muerte, caballeros. De hecho, no jueguen con la vida. Que la factura llega y será larga y cara.

Los amotinados y el ánima

(Breve crónica de un Colón en llamas)

 

                                 Salvador Medina Barahona

 

 

Se verá un hondo precipicio al lado izquierdo de sus esperanzas.

Hacia allá serán empujados sin que el lado derecho lo atestigüe.

(Demasiado lejos para que puedan juntarse noche con penumbra,

alguien dirá.) Allí estarán los amotinados, confrontando al enemigo

sin dar marcha atrás, porque la debilidad se ha vuelto hartazgo, hoz,

respuesta violentísima a lo que violentamente hiere. Ellos dirán

que no, como nunca antes, para siempre. Ellos pondrán los

muertos, como siempre, y sembrarán de fantasmas las 16 calles.

De allí saldrá aquel niño de silueta gris que partió de su hogar

(sépanlo todos: para siempre) al estallido de una bala perdida.

De ese fondo azul y sin luz saldrá, y tocará las gargantas de los vivos

que le negaron el sueño de vivir y de jugar y de crecer y de morir

a la edad en que los pétalos caen, ya marchitos, de la flor más alta

hacia la tierra.  Las tocará, y hundirá sus dedos hasta sentir los círculos

quebrados de la respiración, y les dirá a los infames su nombre,

su apellido de niño bueno, su reclamo de farol agonizante entre

la senda tenebrosa… No se dejará amar por ellos, ¿para qué?;

los hará sentir el frío horror de los que no regresan. Y ellos,

los cien veces infames, se despojarán de su uniforme de fatiga,

quedarán desnudos y sin armas, y se arrepentirán (por siempre

y para siempre) de no haberse quitado de encima con la misma rapidez

la orden −mil veces infame−

que un “civil”,

tiranamente infame,

les dio

de

DisparaRRRRRR!

 

 

(A las víctimas de Colón, octubre gris de 2012)

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: